




Y me encerré, definitivamente. 


Macarena no ha aparecido todavía en un programa de televisión. Estoy segura de que a todos os parecería muy surrealista que fuese así.Por favor, dónde queda el respeto, dónde los valores humanos, la coherencia, la humanidad...
Ya no nos deberíamos asustar de nada, viendo lo que hay por el mundo...¿a que después de ver lo de Violeta Santander ya no os parecería tan surreal que Macarena aparecería en un sitio de estos?

Foto:11/11/08 R.M.
-El tren llegará a las 9:58.
-¿Qué?
-Eso, que he soñado que el tren llegaba a las 9:58.
-¿Pero estás loco?Estamos en clase, cállate.
-En el sueño me llegaba una carta. Ponía que me arrollaría un tren el día 9 a las 9:58.
-¡No estás en una vía de tren! Además ya son las...son las 9:58.
Contra todo pronóstico, a pesar de que los trenes no pueden entrar en las aulas universitarias, oí un estruendo enorme y ví con mis ojos cómo se rompían los tabiques en cuestión de décimas de segundo y el morro del tren sobresalía sobre un círculo de escombros, algo así como cuando un pez sale del agua y las gotas le rodean.
Después, supongo que llegó mi muerte. Exactamente a las 9:58 del día 9. Sería extraño presenciar la muerte de uno mismo en un sueño, y más todavía sentir el dolor. Prefiero que haya sido así. Después de la imagen del pez rompiendo el agua...una pantalla en negro.
Y ya está, y se acabó.
Pero voilá, he renacido.
Estaba a punto de comprar el periódico de ayer para ver si me sorprendían las noticias pasadas.
Me he vuelto impasible ante el tiempo, ante los sucesos.
Creo que me he introducido de pleno en el círculo vicioso de cualquier chica de dieciocho años (cama, clase, comida, biblioteca, cama)
Me voy a quejar de la rutina pero...sólo un poquito. Me quejo porque la rutina no deja espacio a mi imaginación, en cierto modo me anula. Para que me entendáis, la rutina me disgusta pero no del todo porque implica bienestar.
No os quejéis tanto de que estáis enganchados a las mismas acciones día tras día, eso significa que no tenéis que luchar cada día por un trozo de comida, que no tenéis que andar kilómetros y kilómetros para llegar ya no a la universidad o al trabajo, sino a un humilde pozo de agua turbia que luego os tendréis que beber.
Me encanta la rutina en la que puedo llegar a casa y comerme media tableta de chocolate auto-excusándome porque estoy decaída, o en la que antes de meterme a la cama me doy una ducha relajante para enganchar un libro, o en la que después de la universidad puedo tomarme una caña con los amigos. Sí, me encanta la rutina.
Además, el hecho consiste en intentar romperla un poquito cada día, buscar pequeñas emociones en esas doce o catorce horas en las que seguro que puedes tener un rato para ti. Sino...siempre queda el fin de semana...
Además, ¡¿no es genial leer la prensa y ver que hay un nuevo presidente en lugar de un "arbusto", que además es de raza negra y que además su lema es YES WE CAN (change)?!

Si todos los días fuesen una sonrisa, realmente no apreciaríamos el brillo en los ojos de las personas. Sería como levantarte todos los días de tu cómoda cama o desayunar por las mañanas café. Sería como espirar e inspirar, como comer un helado de fresa, como el hecho de poder dar un abrazo cuando te apetezca.Sería no, ES.