domingo, 22 de marzo de 2009

Muerte.


Muchas veces no sé cómo afrontar el peso de la muerte. No sé si debo asumirlo como un paso firme o como una dura puñalada.
La pérdida se convierte en un sufrimiento interno. Algo profundo, salvaje como la melena de un alazán galopando. Rasga hasta el final, de la cabeza a los pies. Fluye casi más rápido que la sangre o el líquido biliar.
Arranca algún amasijo interno, algo que nos pertenece, pero que no sabemos que existe hasta que no llega el día, el momento en el que sale a relucir, agraciada o desgraciadamente.
La locura arrecia hasta al más sano. Se aproxima a ti, casi como una sombra o un fantasma, la conciencia enemiga que susurra al oído todas las desgracias que hasta el momento pudieron o debían haber sucedido.
Permaneces aislado en el tiempo, inducido a ti mismo y el viento arrecia, arrecia hasta lo más interno de tu ser.
La comida se hace pesada y los días largos. La tez muestra una transparencia que deja ver hasta las venas por las que nada la maldad de lo que sobrevino.
La expresión lánguida, el resto de sentimientos se alejan y terminas por convertirte en la pura pérdida. Hablas con otros y transmites negación, desapego.


Lo peor llega cuando te aíslas tanto que no puedes transmitir nada porque te alejaste tanto...

que estás solo.

jueves, 19 de marzo de 2009

lunes, 16 de marzo de 2009

Madrid.

Siempre tengo la manía de pensar que por el mero hecho de haber solucionado las cosas en mi cabeza el resto del mundo debería saber cuál es el término de mi resolución.




Camino sin rumbo pensando en lo fácil y arriesgado que sería todo si pudiésemos leernos los pensamientos. Tendríamos una memoria selectiva y clasificadora, y perderíamos el tiempo recibiendo el flujo de aquellos a los que simplemente escucharíamos por cotillear. Sufriríamos y sentiríamos demasiado con los de aquellos que amamos y odiamos.




Temo a que ese monstruo enorme me coma y sí, estoy segura de que es más grande que yo. Por eso mismo no me gusta abrir la boca en exceso, porque con el miedo nada va a ningún sitio y yo soy muy consciente de ello.




A veces es hasta bueno que el resto del mundo no actúe conforme a aquello que he decidido en mi cabeza. Me recuerda que el no abrir el pico es cosa de cobardes e inmaduros. Espero aprender a actuar algún día.


actuar
del lat. med. actuare.
4. intr. Dicho de una persona o de una cosa: Ejercer actos propios de su naturaleza.
9. intr. Interpretar un papel en una obra teatral, cinematográfica, etc.


O tal vez no.




Y yo te digo una cosa: los días que el calendario señala como felices no tienen por qué serlo.
He matado a Shir Khan.

domingo, 1 de marzo de 2009

La ficción de la irrealidad.


Me enseñaste que se pueden cambiar las cosas...



...sólo con creer que son distintas.
-¿Sabes?, necesito gaviotas.-