miércoles, 29 de abril de 2009

Casualidades.


-Sí, Sí, Sí.-
-No, no me des la razón como a los tontos.-
-(…)-
-No, no calles. O sí. Prefieres callar. No puedes compartir. Sí. Me apetece un cigarro. Necesito un cigarro. Un café. Un algo.-
-¿Acaso alguna vez fingiste una casualidad?-
-Tantas...Hay muchas casualidades fingidas que atraen a otras buscadas pero no conscientemente. Y viceversa. He buscado muchas casualidades. Las he fingido, si quieres llamarlo así. De lo que se trata es de que no se sepa. Que el “fingir” quede oculto. Que sobresalga la casualidad. –
-A pesar de todo lo mejor es cuando la casualidad fingida es casi sabida.-
-Sí. Es…¿cómo lo definiría? Re-con-for-tan-te
.-

domingo, 26 de abril de 2009

Un coup de dés jamais n'abolira le hasard

Cada vez más cerca de Chaoen.


Parfois j'aimerais mourir pour plus jamais te revoir

http://www.flickr.com/photos/shadowplay/

miércoles, 22 de abril de 2009

Aguanta tú sola el peso de algo tan grande.

Foto: 21/4/09, Casco Viejo Logroño.

jueves, 16 de abril de 2009

Vacío.

Es una auténtica mierda que todo el mundo escriba sobre la lluvia,
siento que sólo soy una más haciéndolo, por eso mismo acabo de borrar una entrada entera.
La verdad es que la lluvia inspira.
Estoy empezando a creer en las teorías esas de los vientos y el clima,
yo misma estoy experimentando sus locuras en mi cabeza. Aquí sale el sol, y luego graniza, y luego se hace de noche y llueve, pero antes había salido el sol junto a cuatro gotas que bastaron para volverme neurótica en una calle con baldosas frías y rodeada de tendederos con calzones.

Nada de aquello era mentira. Ayer llovía y todo se mojaba, hasta mis papeles, mi pelo, y yo solo quería correr y huir de ese banco en mitad del parque,sólo quería gritar con todas mis fuerzas hasta quedarme con la boca abierta y en silencio, sin aire.

Con las zapatillas de cuadros mojadas me quedé quieta debajo de un enorme foco. Hasta pensé en hacerme una foto para llorones de cojones, hubiese sido realmente mortal. Deseché la idea, a pesar de llevar una lomo encima.

A cada paso sentía que me iba quedando vacía. Era como si sólo fuese piel y huesos piel y huesos, piel y huesos andando por una acera, miles de coches pasando a mi lado, cada uno a lo suyo, y un enorme foco detrás perfecto para sacar una fotazo de la lluvia con la lomo.

Y ayer leí que el sentirse vacío es el previo paso a sentirse lleno. Efectivamente no va muy lejos de la lógica.

-Las cosas que hago no sé si tienen una lógica. No sé si lo que me venga por ende la tendrá.

martes, 14 de abril de 2009

El peso del cambio.

Voy perdiendo mis formas, me estoy convirtiendo en un cuadro abstracto de esos que puedes interpretar como te dé la real gana.

Yo, a pesar de parecer un ser humano y de tener un título: Raquel, Raquel en el campo, Raquel enfadada, Raquel desayunando, Raquel bosteza junto al supermercado turco...a pesar de ello ya no puedes verme. No eres capaz de verme como me veías antes. Lo sé, no es tu culpa. Si no me ves bostezar, callar, amar, sonreír, saborear, llorar, palpar, merodear como antes no te culpes.

A menudo intento achacarme a mí todo ese peso, el peso del cambio, del no ser nunca lo que ya se ha sido, pero me doy cuenta de que tampoco es cuestión de machacarse ni de intentar amoldarse a lo de antes.





-Ya no quepo ahí ¿sabes?





Mis brazos han crecido, los ojos se me escapan entre los pequeños huecos del molde y casi tengo atrofiados los músculos. Creo que no merecen la pena los lloros. Lo entenderás cuando se quede pequeña tu caja de los juguetes...

-estoy segura de que lo entenderás.

No hay culpas, yo creo. Ya no soy yo, ya no se me distingue.

viernes, 10 de abril de 2009

Se resistía a morir.

Quiero que sepas lo difícil que fue matarle.
El muy cabrón se resistía.Gritaba, se enfurecía como un loco y se aferraba a las cadenas como si no quisiera separarse de ellas.
Claro, quién quiere que le suelten de las garras que le mantienen vivo si sabe que después de eso morirá.
Chillaba como un cochinillo.
Por una vez quise matarle sin hacerle sufrir así, limpiamente.
De un disparo mismo, de un disparo en la frente si hacía falta.
Y luego deshacerme del cadáver.
Arrojarlo al rincón más oscuro.
Donde nadie lo viese, donde yo lo olvidase.

-Imposible, L. No sueñes. Todos los malos recuerdos aparecen de repente, sin pensarlos, como la vomitona.-
-
Y qué narices hago, ¿le dejo vivir? Eso sí que es inhumano.-
-Qué mejor que darle una dura puñalada en el estómago.-

Me corté el pelo justo por debajo de las orejas. Me bañé durante dos horas, hasta que en las yemas de mis dedos podía adivinar las líneas de mi vida. Enjuagué mi boca con un licor de menta bien fuerte, y me sentí dispuesta a hacerlo. Los gritos habían aminorado, mi mente ya estaba más calmada. Será cierto eso de que el agua tibia o caliente amansa a las fieras, y no el acostumbrarlas a vivir en una jaula.

Matarlo me dolió tanto como M. me dijo. Casi tanto como una puñalada en el estómago. Ni yo ni él sangramos. Un recuerdo no sangra, al menos con sangre tibia, de la de verdad. Sólo duele.
Y tanto que duele, casi como una puñalada en el estómago.

Der Himmel über Berlin



como la bailarina de El cielo sobre Berlín.