Hace poco confeccioné una lista (a medias).
En ella escribí(mos) las cosas que nos hacen felices en la vida.
Esas pequeñas cosas.
Esas grandes cosas que son muy pequeñas o son muy grandes dependiendo de si nos agachamos para mirarlas, si nos acercamos, o si las vemos desde nuestro metro ochenta de altura.
-Los domingos- escribí.
Sin duda los domingos ocupan un lugar preferente en esa lista. Después de otras tantas cosas básicas, como el café, la alegría de los Hare Krishna...
y el (a)mar.