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jueves, 16 de abril de 2009

Vacío.

Es una auténtica mierda que todo el mundo escriba sobre la lluvia,
siento que sólo soy una más haciéndolo, por eso mismo acabo de borrar una entrada entera.
La verdad es que la lluvia inspira.
Estoy empezando a creer en las teorías esas de los vientos y el clima,
yo misma estoy experimentando sus locuras en mi cabeza. Aquí sale el sol, y luego graniza, y luego se hace de noche y llueve, pero antes había salido el sol junto a cuatro gotas que bastaron para volverme neurótica en una calle con baldosas frías y rodeada de tendederos con calzones.

Nada de aquello era mentira. Ayer llovía y todo se mojaba, hasta mis papeles, mi pelo, y yo solo quería correr y huir de ese banco en mitad del parque,sólo quería gritar con todas mis fuerzas hasta quedarme con la boca abierta y en silencio, sin aire.

Con las zapatillas de cuadros mojadas me quedé quieta debajo de un enorme foco. Hasta pensé en hacerme una foto para llorones de cojones, hubiese sido realmente mortal. Deseché la idea, a pesar de llevar una lomo encima.

A cada paso sentía que me iba quedando vacía. Era como si sólo fuese piel y huesos piel y huesos, piel y huesos andando por una acera, miles de coches pasando a mi lado, cada uno a lo suyo, y un enorme foco detrás perfecto para sacar una fotazo de la lluvia con la lomo.

Y ayer leí que el sentirse vacío es el previo paso a sentirse lleno. Efectivamente no va muy lejos de la lógica.

-Las cosas que hago no sé si tienen una lógica. No sé si lo que me venga por ende la tendrá.