domingo, 27 de septiembre de 2009

:nosabeporquénoechademenos

Terminar de comer y tener la tripa llena. Tequila, sal y limón. Música fea. Humedad, playa, batir de las olas, brisa fresca que anticipa el otoño. Un foulard por la espalda. Tarta de queso y arándanos. Lucky Strike, Heineken. Se oyen pasos. Un perro merodeando. Kite surf, colmillos, primavera del 68. Los ojos del protagonista de La naranja mecánica. I lost my glasses. Masticar arena. Instintos. Razón. Instintos. Razón. Diferentes maneras de deshacer un cubo de rubik. Pierrot le fou. Jeanluquegodard. Carreteras, aceras desiertas, 3 de la madrugada, The great gig in the sky a unoscuantos kilómetros por hora. Vestido blanco. Instintos. Madrugada.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Foto: Julio 2009. Madrid.


Nos gusta lo desgastado. Aquello que nos recuerda que tuvo su época de auge y más tarde su decadencia, aquello que muestra señales de vida sin llegar a estar muerto. Como el esmalte de uñas cortado, como los restos de maniquíes sin ropa. Todo aquello que tuvo su esplendor y aguanta el paso de los años sin agotarse.

This modern love...



Salerno, Settembre 2009.

En Marruecos los niños sonríen bonito. Como aquel que me dio una tarde la canica. Simplemente sonreía y yo le pregunté si sabía francés o si sabía español o algún otro idioma y solamente me sonreía. Y me enseñaba su palma abierta y sus dientes amarillos y su sonrisa y me ofrecía una canica. Verde. Una canica verde.
Le sonreí y entonces no sentí ese dolor en la nuca como el que siento ahora. Entonces sólo sentía el calor del suelo pedregoso y las ganas de vivir y de aceptar ese regalo que me ofrecían con una sonrisa y me sentí como el café bullendo en la cafetera puesta al fuego, sobrándose entera porque la dejas olvidada puesta encima del gas ciudad mientras te entretienes en hacer otras cosas.
Ahora sí, y qué, estoy mirando al mar de noche, desde un lado de esta colina, estoy en una ladera de la montaña en un edificio enorme desde el que contemplo toda la ciudad. Y me siento dios. Me siento como un niño que sonríe rodeado de rotuladores nuevos y con ganas de empezar la normalidad. Desde aquí os contemplo a todos, y cuando llueve como ahora se oyen las gotas rechinando en la barandilla del balcón. Y cuando caen rayos los contemplo acurrucada en la cama, tapada hasta arriba con el edredón y con cinco almohadas una sobre la otra los contemplo, bien abrigada y me siento inmortal. Porque desde aquí veo todos los edificios de la ciudad, y veo el mar infinito y los rayos caer sobre olas, espuma y barcos. Los veo caer sin parar y torrentes de lluvia que bajan por la ladera. Y huelo el verde del campo y el olor del asfalto sobre la lluvia. Lo huelo todo y lo contemplo y me siento viva y no dejo de pensar que será muy triste el día en el que deje de maravillarme con todo esto, con las gaviotas que se asustan de los torrentes pero aún así permanecen en la arena de la playa, con la espuma que se crea en el mar cuando llueve a más de dos millones de gotas por centímetro cuadrado y con lo bonito que se pone el cielo desde aquí arriba. Espero que todo esto nunca deje de maravillarme y espero que nunca se me olvide lo afortunada que soy por vivir en el mar. Y por veros desde aquí arriba a todos vosotros y estar en este balcón mientras se me mojan los pies con las últimas gotas de la lluvia e intento menguar esta mancha de tinto. Aquí los gautos maúllan más lento, y las motos van más rápido.

martes, 8 de septiembre de 2009

Me voy.

Seremos dos: yo abyecto y tú, impecable.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Je t' attendre...


Pletórica.
Ya no camino sumisa en la cuerda del equilibrista.
Sé afrontar nuevas situaciones.
Tengo ganas de dar más,
de aprender más,
de sentir más,
de llevar todo hasta el máximo esplendor,
hasta las últimas
y disfrutar las consecuencias...
con ganas de todo
y con la felicidad y valentía de afrontarlo sola.
Todo esto me produce una sensación en la tripa que hacía mucho que no sentía, la sensación del vértigo en la noria.
Cosquilleante.
Como las mariposas del enamorado.
Je t'attendre.
Doy mi gran salto.