viernes, 1 de enero de 2010

Otra escena se desarrollaba en un escenario completamente negro. Todos iban vestidos con colores oscuros, trajes zarrapastrosos, en el medio estaba ella: tapada de pies a cabeza mostraba una mirada profunda y unos labios extremadamente finos. No paraba de gritar, de gritar de dolor. No sé en qué debería estar pensando para lanzar esos gritos. Hablaba en un idioma extraño, pero transmitía cosas horribles, un sufrimiento extenuado, imparable, ¡¡¡inevitable!!!
De pronto comenzó a andar siguiendo una línea imaginaria completamente recta, comenzó a andar sigilosamente y cesaron sus gritos, el sufrimiento se iba degradando y daba la impresión de que ella se disipaba en la propia oscuridad del escenario. Si yo hubiese estado en primera fila aquel día creo que no hubiese parado de llorar.
Lanzando una atrevida mirada al público calló arrodillándose como una pelotilla. En ese momento llegó su suicidio imaginario ayudada por una de las almas que la rodeaban.Brotó de un salto. Renacimiento.
Las ropas negras yacían sin vida en el suelo, sembrando un cadáver por sí mismas. La loca comenzó a chillar de nuevo como si estuviese más viva que nunca, las luces iluminaron hasta la platea y todos pudimos ver cómo los cabellos rubios rodeaban su cuerpo descubierto mientras danzaba alejándose del centro de las miradas como la más feliz de todas las almas que estaban allí subidas y probablemente de todos aquellos que estábamos mirando y se largó, muerta como estaba por uno de los extremos del palco.

2 comentarios:

Roberto dijo...

¿Dónde fue eso?, ¿en Italia?, ¿en España?, ¿en tu mente? Más cosas, ¿vas a estar por aquí para el Actual? Besos.

Raquel M. Soto dijo...

En mi mente Robert!