sábado, 22 de enero de 2011

Mañana es domingo.

Hace poco confeccioné una lista (a medias).
En ella escribí(mos) las cosas que nos hacen felices en la vida.
Esas pequeñas cosas.
Esas grandes cosas que son muy pequeñas o son muy grandes dependiendo de si nos agachamos para mirarlas, si nos acercamos, o si las vemos desde nuestro metro ochenta de altura.
-Los domingos- escribí.
Sin duda los domingos ocupan un lugar preferente en esa lista. Después de otras tantas cosas básicas, como el café, la alegría de los Hare Krishna...
y el (a)mar.

8 comentarios:

J. G. dijo...

nohay nada peor que un domingo

Minuet dijo...

¿los domingos?...nunca lo había pensado hasta ahora...pero sí, los domingos son una gran cosa a poner en el lado de "cosas a disfrutar"... gracias por este nuevo punto de vista, así que mañana tengo algo que disfrutar gracias a ti..
Besos

Layla dijo...

yo precisaría: las mañanas de domingo en la cama..

gabi dijo...

Me quedo con el café antes que todos los domingos de mi vida juntos. Lo que ahora no me queda claro si es por todo lo que me gusta el café, o por el especial odio que siento hacia los domingos...

Jose López Rodríguez dijo...

Para mí, disfrutar del domingo depende de lo que hagas el sábado. Si te quedas en casa o no te lías mucho es un día en el que te apetece hacer mogollón de cosas interesantes, llegas a tu casa a las mil solo te apetecerá estar tirado sin hacer nada.

Miguel Ángel Maya dijo...

...Qué dulce eres, Ra...
...Me estremezco, te admiro, te guiño...

Angel Luis Gotor dijo...

Este domingo estuve en una exposicion genial. Al salir hacia frio. Frio con sol. De invierno. De ese que calienta más por dentro que por fuera. Vi que en la plazaespaña había una cafetería que había puesto unas mesitas fuera, entrando en el tubo. De repente es domingo, la gente pasaba con bufandas y gafas de sol deslumbradas. Sentado contra el frio, sol por todo el cuerpo, leyendo bilbao-nueva york-bilbao, un cortado con espuma y cigarrillos pausados, de esos que se disfrutan con el humo traspasado por la luz. Un rato de ensueño en el centro de la ciudad.
Demoro. Reservo el último trago de café. Pausadamente, comienzo a liarme otro cigarrillo. Mi mirada vuelve al libro.
La gente camina un poco más lento, el sol es un regalo. Es domingo

R. dijo...

anotaremos en lista:
cafés soleados en terrazas invernales.
brindar con el último sorbo del café.