domingo, 20 de marzo de 2011

Escribí un relato en el que Darío y Marlene se encontraban en un café de Buenos Aires.

A. lo leyó y me dijo que cómo me era posible escribir sobre algo que desconozco. Cómo puedo describir el café y la plaza Dorrego si nunca estuve en San Telmo. Cómo puedo saber que hay tanta bulla allí, y tantos turistas y tantas historias.
Pregunté a D. por sus cafés preferidos en BA y me nombró el Dorrego en Plaza Dorrego. Supuse entonces que esa plaza sería como tantas otras plazas, que sería una especie de Piazza san Domenico, o de Largocampo, o de Plaça Diamant, o de Plaza San Agustín. Supuse también que me gustaría sentarme allí, como en todas las otras, a beber café y cerveza y a observar y escuchar conversaciones ajenas.
-No lo sé- respondí.
El mismo relato habla de los lugares comunes. Todos ellos siguen unos arquetipos, y todas las plazas públicas son y no son las mismas, y todas las historias que en ellas se cuentan nos llevan siempre a los mismos puntos y preocupaciones abstractas e insalvables para el género humano.
Esos dos de la foto bien podrían ser Darío y Marlene, Marlene y Darío, aunque yo los imaginé ya cuarentones y un poco más ajados, encontrándose por primera vez en un café en Plaza Dorrego. Quién sabe si veinte años antes no se toparon en alguna fiesta intercambiando miradas, tabaco y mechero, y después cada uno se fue para un lado girando la cabeza hacia el sentido contrario de sus pasos, citándose en un café y despidiéndose hasta dentro de veinte años.

3 comentarios:

Miguel Ángel Maya dijo...

...Buf...
...Verás. Creo que te lo conté mientras tomábamos café: la primera vez que estuve en Buenos Aires, sin haber visto nunca un mapa de la ciudad, sentía que, extrañamente, no me era ajena, la conocía, sabía que si iba en tal dirección me encontraría con tal calle y si iba en tal otra me encontraría tal otra calle...
...Plaza Dorrego, también uno de mis lugares de Baires, era tal y como me la había imaginado, tal y como sé, por lo que dices aquí, que la has descrito en tu relato...
...Sé que sin haber estado en ella has captado su aroma. Lo sé, sin haber leído el cuento...
...Qué entrada más bonita...
...Cuántos besos y abrazos nos debemos en Piazza San Domenico...
:-)

R. dijo...

Grande Migue, algo así me pasa a mí con Barcelona, tengo sus calles grabadas desde la primera vez que la pisé. Creo recordar que sí me lo contaste, es una bonita historia. Ah..Piazza san Domenico, ci doviamo andare a prendere il caffé e il sole. Mancanza napoletana.

Javier H dijo...

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