martes, 3 de mayo de 2011

Buenos Aires no existe, dice D. Lo creamos nosotros.

Leo un mail de D. y pienso en lo bonito que tendría que ser recibir palabras así en papel real. Tengo un poquito de síndrome de Stendhal con tanta reflexión bella y toda su literatura.
Me dispongo después de un mes a contestar, aunque a las  00:14 de hoy mi cerebro ruega descanso.
Los días últimamente pasan en una escala de grises y lentitud extraña para acabar en un fundido en negro a eso de las tres de la mañana. Hay personas en las que pienso en ese momento y sobre todo hay muchos pensamientos fugaces y huidizos en mi cabeza. Unos pocos, en cambio, se quedan más rato. Mientras tanto suena Cat Stevens.

Muchos de estos días he sentido que era el cumpleaños de alguien allegado y me sentía mal por mi imposibilidad física de felicitarle. Era un sentimiento repetitivo en los días impares de marzo y abril. Es verdad que existe una imposibilidad física de felicitar si no reconoces el sujeto felicitable en tu cerebro.
También he tenido sueños muy elaborados.
Ese sentimiento, el del cumpleaños, no desaparecía ni tan siquiera repasando mentalmente listas de personas cercanas a mí y de sus respectivas fechas de nacimiento. 
¿Debería decir que a mí no me importa en exceso todo esto de los cumpleaños? Soy tan olvidadiza que tampoco puedo exigir demasiado a cambio.
Desde luego deberíamos reconocer que hay mucha gente que tuerce el morro cuando se dan olvidos del tipo. 
Por una vez he sentido que el olvido del cumpleaños era algo más allá,  algo así como sentir un poco lejos a esa persona. 
Es tres de mayo y nadie se ha manifestado.
Hay sensaciones autodestructivas muy desagradables, como si nos metiéramos a uno mismo el dedo en el ojo.

15 comentarios:

Totò dijo...

Sé que no es una competencia pues. Pero me siento contento de que a mí me respondas más pronto que un mes de espera. Beso.

Lupus dijo...

La vida de un reloj puede reducirse a abrir los ojos y soñar que se está despierto.
Es lindo leerte luego de un mes!
Abrazo.

Anónimo dijo...

Te leo.

R. dijo...

Gracias, Anónimo.

Anónimo dijo...

Te leo

Anónimo dijo...

Para sueño elaborado el de Buñuel en "Un perro andaluz", imagen imborrable la de la cuchilla en el ojo, vas a comparar. Aunque el dedo en el ojo tiene su R aquel.
M.A.

Anónimo dijo...

Como cantaba Cat Stevens:
The first cut is the deepest...

M.A

Anónimo dijo...

...aunque mi favorita es "Wild World, la B 15 en la máquina de aquel bar del año 1977 ó 78, más o menos.
M.A.

R. dijo...

Cat Stevens como mi banda sonora para esta noche.
¿Dónde está esa máquina?

Anónimo dijo...

Puede que la conserve alguien, pero probablemente su destino fue una chatarrería, no lo sé. Lo único seguro es que está en la máquina del tiempo de la memoria.
Lo que sí está todavía es el lugar donde estaba, con otro nombre; era un bar de barrio que la juventud tomaba como punto de encuentro después de las partidas vespertinas de cartas de los mayores. No recuerdo el nombre del bar, pero sí el B 15 de WW...la memoria es caprichosa; y era menos, nada más y nada menos que el mil novecientos setenta y seis. No era un bar de oscuras y húmedas paredes como el de Lone Star (que también los había en el barrio).
Era la España profunda que nada tiene que envidiar a los sucios moteles americanos:), todavía quedan lugares así en Logroño, y en algún pueblo, aunque seamos oficialmente europeos.
M.A.

R. dijo...

Tú lo has dicho, nada que envidiar. Hace nada estuve yo en un auténtico bar con gramola escondido en unas calles en Zaragoza. Me pregunté eso: ¿habrá en Logroño algún bar con gramola? Creo que si lo hubiese ya lo habría oído...
Como veo que eres de Logroño, o eso parece, si lo sabes suelta el secreto.
Saludos
R.

Anónimo dijo...

Pues tuvo que ser A 15 por narices, no B, la máquina de la memoria que va camino del desguace, no así mi vinilo de 45 revoluciones de "Morning has broken".
La B 15 era otra, que seguro no es de tu gusto.
No te puedo soltar el secreto de la gramola, ¡chínchate!, peeero, tienes buenas bandas sonoras, que es lo que importa.
M.A.

R. dijo...

Vaya, me dejas con la mosca...
No te conozco, ¿no?
Los anónimos no me gustáis precisamente porque sóis anónimos!

Anónimo dijo...

¿Y tú no eres anónima también? O el anonimato queda resuelto con un nombre y dos apellidos.
¿Qué significa conocer?
Para conocer a alguien hay que tener ganas de profundizar y que ese alguien se deje profundizar. Mientras tanto todo son apariencias. Incluso hay personas que solo se guían en la vida por las apariencias o por el aparentar ante los demás.
Así que no me preguntes cuestiones tan difíciles de responder, pero, si no te gustan los anónimos...con desaparecer...
No te puedo responder al secreto de la gramola por desconocimiento. Que vaya colección de moscas tienes que tener.
Duerme bien con la banda sonora que hayas elegido esta noche, que mientras los anónimos sean buenos todo va bien.
M.A.

sindrome coleccionista dijo...

Quizás fuera tan sólo - o tan mucho- una fecha a recordar. No como la celebración del nacimiento de alguien, pero si de algo. De darnos cuenta d q estamos vivos...