miércoles, 9 de noviembre de 2011

creo que

cuando uno busca un nuevo lugar para vivir
ha de esforzarse.
ha de encontrar elementos: la luz, unas bonitas vistas, un lugar cálido, una cama cómoda, cortinas verdes.

cuando uno busca un lugar (de nuevo) para vivir
encontrará la figura de la casera, que allá se llama Pepa, en el otro lado Signora Bevilacqua, acá Mme. Bisiaux.
Ella sostendrá en sus manos un llavero enorme, con unos cincuenta juegos de llaves de casa, de portal, de buzón.

Mme. Bisiaux o Pepa sostendrá el manojo de llaves y abrirá dos o tres estudios en el mismo edificio como quien andase por su casa,
porque en realidad todo el edificio es su casa.

Pepa intentará colocar la silla en su lugar y apartar un par de pelusas del suelo cuando entremos a un estudio todavía habitado,
después arremeterá contra el inquilino actual y su desorden.

Ahora dirá: -esta pièce vale tanto o aquello (un precio desorbitado)
y volverá al coche moviendo su cuerpo orondo como si una mujer de película de Fellini se tratara.

cuando uno busca casa
ha de querer saber lo que quiere
y acomodarse a lo que encuentra.

Duermo en una enorme cama en las alturas que tiembla cada vez que pasa un tren.

Cuando escogí este lugar pensé (con el miedo que todos tenemos las primeras veces, los primeros días):

-si todo vuelve a salir mal siempre podré llegar en un minuto a la estación y tomar el próximo a cualquier lugar.

4 comentarios:

aLe!barrera dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
aLe!barrera dijo...

Otra vez... Estás on fire, Raquel.

He tenido mil casas y solo una casera y una lista de mis porteros del uno al muchos según carisma.

Desde que te fuiste a Francia tu blog es el lugar más pacífico de la Tierra.

Beso.

sindrome coleccionista dijo...

Mi padre trabajaba en el ferrocaril. De pequeña iba a verle a la estación y me encantaba el sonido de los trenes. El silbato, las ruedas de las ágiles maletas , los ojos mirando los horarios, el abrazo de las despedidas. A veces cuando no me podia dormir imaginaba debajo de la manta que me iba de viaje en un tren e imitaba el sonido que habia oido tantas veces. Quizas lo que para mi pueda ser una mecedora, para otro puede ser un martirio...

R. dijo...

Me parece precioso lo que has comentado :)

no es un martirio, cuando oigo el tren de lejos y estoy tumbada en la cama, me preparo para sentir el movimiento

puedo decir que he vivido varios terremotos