La mujer seguro que estaría harta de estudiar el cuadro y su sonrisa y ha soltado su furia contra él sólo por derrochar un poco de adrenalina, porque el cristal antibalas que protege a la mítica sonrisa de la Mona Lisa está intacto después del G.G (Gran Golpe).
En realidad era Boris Vian encarnado en la susodicha, que aún después de muerto sigue hasta las narices de que en París la cara de la obra de Leonardo se vea en tantas postales que no la supere ni el logotipo del Che Guevara.
Para más información buscad el corto de Boris: La joconde.
http://www.youtube.com/watch?v=AmTYrMOH6-0