miércoles, 24 de septiembre de 2008

La fortuna no nos pertenece

Boomp3.com

Tan sólo le gustaba caminar por esas sendas llenas de polvo y serrín cuando caía la lluvia y estaba anocheciendo. El olor a madera y tierra mojada le recordaba a un enorme bosque frondoso en el que, a pesar de las nubes se podía apreciar toda la gama de los verdes en su mayor esplendor. Todo ello le traía pasajes a la cabeza, y se veía trepando por el enorme abeto que presidía el patio del colegio, ese patio en el que tantas veces se sintió Heidi protegida, Heidi que caminaba por asfalto y trepaba los muros de ladrillo naranja de la mano de Pedro, Heidi infeliz, que se creía que un matojo de hierbas secas era el prado verde por el que corría con una enorme sonrisa la protagonista de una serie de dibujos animados.


Por primera vez en mucho tiempo me sentía neutral, pasota. Bastante cansada eso sí, pero pasota. ¿Llueve, nieva, hace calor? Me da igual. ¿Camiseta verde o roja? Me da igual. ¿No haces caso? Ya no sé que hacer. Me siento mal, pero estoy neutral. Ya no sé si eres la causa de que me esté quedando calva de tanto pensar. En realidad no sé si es todo porque después de haber nadado durante tantos años no me tiro bien de cabeza, tampoco me atreví a lanzarme por la mejor pista de esquí, ni salto demasiado con los patines, ni tan siquiera tengo narices para hacerme el eye-liner recto y sin titubear, siempre relleno la línea poco a poco. Tal vez no sé ni caminar con mis propios pies destrozados y negros del miedo. Del no poderme enfrentar a lo que sé, a lo que creo.

1 comentario:

Raquel dijo...

Candy says, Lou Reed and The Velvet Underground