lunes, 21 de noviembre de 2011

alguien preguntó

si es un martirio vivir en una casa que tiembla con la llegada de los trenes,
he de decir que

no con todos los trenes tiembla,
a veces los oigo venir ya desde bien lejos
(...)
como ahora, que paré de escribir para escucharlo

entonces me quedo quieta, esperando
y espero, si estoy apoyada en la mesa notaré
el traqueteo,
dejaré el café, pararé la charla, si es necesario me congelaré en una posición difícil de mantener,

si estoy en las alturas, es decir, en mi cama,
todo se moverá y sentiré bien

cómo todas las vigas pueden notar cada despedida
cómo en el techo se crean grietas,
cómo
la estructura de madera se tambalea

me quedo quieta (...)



nada tiembla.

para mí no es un martirio,
la mecedora,
podré decir que he sobrevivido a muchos (pequeños) terremotos,


despedidas.

3 comentarios:

Rocío dijo...

¡Qué bonito, R!

Estoy de acuerdo con el anónimo de la entrada anterior: cada vez escribes mejor.

Un besito, francesita :)

aLe!barrera dijo...

¡Una casa que se mueva con el paso del tren! Como en Les triplettes de Belleville. ¿La has visto?

Aaaah, no dejes que me vaya nunca. Llévame contigo a Francia a ver como pasan los trenes.

Poemas y Otras Mentiras dijo...

Una mecedora que no se vende en las tiendas...

Simplemente una entrada admirable!

Saludos!